Levantarse tarde

21 11 2010

He estado leyendo en la cama, apurada para terminar Riña de gatos, el premio Planeta de Eduardo Mendoza. Si durante la primera mitad la lectura transcurre agradablemente pero se puede interrumpir e incluso aplazar por un rato, en cuanto se mete en política -la acción se desarrolla en marzo de 1936-, es un sinvivir por leer y leer y leer más, no sólo porque salen personajes históricos -un José Antonio Primo de Rivera señorito y calavera más que creíble, un Azaña tan desesperanzado que acongoja-, sino por las sabias reflexiones que el autor va dejando caer. Al final uno tiene ganas de ser inglés y largarse, dejando atrás este país con la que le iba a caer, con la que nos cayó.

Cuando por fin he dejado la cama me ha puesto a leer la entrevista con el presidente Rodríguez Zapatero.

Me vuelvo al lecho.



Zapafganistán

8 11 2010

El desfile de meapilas de autonomías variadas en torno al oficiante mayor hizo que no prestáramos atención excesiva a las tonterías -la versión oficial estadounidense- que el presidente Rodríguez Zapatero les dijo a los soldados españoles, antes de intercambiar más bobadas con el corrupto presidente afgano y con el pétreo general USA. Que no nos vamos a quedar allí para siempre sino hasta que los afganos sean capaces de controlar el país por sí mismos. Es decir, nunca. Nunca y siempre a veces significan lo mismo.