Los días pasan muy deprisa

29 12 2013

A la velocidad de los vientos que -hoy, no- airean este rincón al sur del Sur. Me queda todo un mes por aprovechar y he de galopar, porque hasta ahora he ido muy lenta escribiendo. No resulta fácil escarbar en la memoria, ni en las emociones. Pero es lo que debo hacer.

Os dejo más foticos que, aunque mal hechas debido a mi impericia -viví y trabajé con tantos fotógrafos que ni ganas me quedaron de aprender a encuadrar, cada cual a lo suyo-, os darán idea de la belleza de estos lugares.

Hay paisajes, interiores,  trocitos de la ciudad vieja. No os pongo ni pies. No hacen falta.

 



Rincones de Tarifa

4 12 2013

 

Qué difícil resulta preñarse de rabia aquí para parir la columna.

Os dejo unas cuantas imágenes de Tarifa. Lo que se ve a lo lejos es la costa africana. En la foto del balcón, tenéis al fondo el monte Mussa.

almadraba y bahía, desde mi casa.

mientras me conecto o escribo

entrada a la ciudad vieja por la muralla

nada más entrar, una obra de Pérez Villalta

callecita con caserón al fondo

árboles poderosos

un militar hace posturitas. la muralla.

muralla y nubes

detalle

rincón con naranjo

palmera y cal

África al fondo

Jbeil Mussa

 



Primer día en Tarifa

2 12 2013

Anoche, primera puesta de sol desde mi dormitorio

Esta mañana, primer amanecer. Desde la salita-comedor-cocina

Atmósfera muy vívida, cielo cambiante. Viento, ma non troppo. Está en camino el despliegue completo. Nubes. Mar que amaneció verdoso y se fue agrisando, preparando el tumulto.

Hoy cumpliría María 90 años. Ahí va su Casta Diva en concierto.



A ver cómo pasamos el invierno

29 11 2013

La frase es de nuestra asomadora Celia y me da pie para entrar con este post, después de tanto tiempo. La verdad: han sucedido una serie de cosas horribles a mi alrededor que me han dejado bastante incapacitada para más comunicación que la del comentario sobre la realidad. Ahora estoy en vísperas de partir hacia Tarifa para encerrarme a escribir el libro y lidiar con mis fantasmas, después de esta temporada que me ha servido para aprender que siempre hay penas nuevas por venir, aunque puede decirse que no golpean en mi persona -salud y todo eso- sino en mis afectos y en esas nubes negras que te asaltan por la noche cuando seres queridos sí reciben muy malas noticias de la vida.

Os cuento todo esto porque no quiero que penséis que paso de blog, ni mucho menos. Al contrario, vuestra constante presencia me sirve para salir adelante en la aventura ésta de vivir, en la que hasta cuando eres vieja hay muchas cosas que te resultan tan nuevas como en la adolescencia, aunque te pillen más bregada.

Prometo que desde Tarifa os mandaré fotos preciosas del océano y que tendréis noticias mías. Gracias por acompañarme.