Mi colu sobre lo de ayer

12 06 2014

Os dejo el primer párrafo:

Mientras en el Congreso debatían los representantes de la casta y los defensores de la chusma, pues eso somos nosotros los quebrados, o los que vivimos, sin engañarnos, entre aquellos a quienes el sistema rajó por la cintura, pensé que la mejor manera de terminar semejante mañana era sumergirme en los efluvios de la peluquería, ese lugar silencioso en el que no suceden más que bonitas cosas, no se huelen otros aromas que los perfumes embellecedores de la cosmética, y no se afilan las uñas más que para presumir.

 El resto, como cada jueves, en eldiario.es


Libro sobre la Transición

31 08 2013

¿De dónde proceden semejantes errores? La obra recupera una frase del escritor catalán Manuel Vázquez Montalbán (y revisada posteriormente por el profesor Ramón Cotarelo) que ofrece una pista: “La Transición es el cruce de dos impotencias“. En primer lugar, “de la impotencia de los delbúnker que querían que no cambiara nada” y, en segundo, “la impotencia de los que querían la ruptura, que tampoco tuvieron la fuerza suficiente como para lograrlo”. Tal circunstancia se debe a que la Transición es un fenómeno enmarcado en plena Guerra Fría, lo cual determinó el proceso transicional debido que los postulados alcanzados en los acuerdos de Yalta y Postdam seguían imperando, explica el autor, incluyendo uno tácito que imposibilitaba la entrada de comunistas en el poder, lo cual rebajó considerablemente la oposición radical que presumiblemente hubiera ofrecido el Partido Comunista Español de no haber sido superado por el PSOE.

Sin embargo, Monedero no considera “que la Transición pudiera haber sido radicalmente diferente a como fue, lo que sí que es cierto es que podíamos haber participado de alguna manera para que la conciencia antifascista hubiera estado presente y en la reconstrucción de nuestra democracia hubiera habido más conciencia ciudadana. Y eso es lo que nos fue negado.” Con la negación concluye Monedero, personificada en Sabino Fernández-Campo, antiguo jefe de la Casa Real. Según el politólogo, Fernández-Campo “logró que la prudencia fuera una vez más presentada como la principal virtud de la democracia entendida como amabilidad, pero también como información limitada” Limitado, como el discurso que vendieron”.

Leed más sobre “La Transición, contada a nuestros padres”, de Juan Carlo Monedero, en www.publico.es