Ojo al parche, comienza un nuevo día

21 06 2010

A veces, demasiadas, los fantasmas se agolpan encima de uno y, literalmente, le planchan. Estos últimos días han sido para mí jornadas de revisitar, o más bien de ser revisitada por esos duendes perversos, los recuerdos -de pérdidas, de duelos, de incapacidades-, reencarnados en dolores de miembros, en lasitud, en flojera. En rachas así es mejor encerrarse y no colocarle a nadie el peso de esa manta mojada, que tanto entorpece el caminar y el compartir, y que tan inútil resulta. La experiencia anterior intenta hacerse oir en mitad de la tremenda abulia: ya estuviste aquí, sabes que de aquí se sale, adelante. Sí, se sale. La pregunta es cuándo.

Como no sólo yo, sino todos estuvimos en ese lugar en el que de repente se ciegan las respuestas y la vida parece un traje estrecho, no digo más. Únicamente que he salido otra vez, y que de nuevo doy las gracias por poder contarlo. Para cantarlo, aquí tenéis la bachiana brasilera número 5 de Villa-Lobos, por la exquisita soprano y mujer que fue Bidu Sayao. A mí esta aria me parece un himno del a veces doloroso pero siempre fecundo amanecer.